de 02.04.2013 11:17 , Klicks: 4363

El chaqué: el nuevo frac

Historia del traje y la sociedad parte 3



El frac y el esmoquin tienen algo en común. No deben ver nunca la luz del sol. Como prendas típicas de la noche son muy festivas aunque en eventos diurnos son un verdadero problema. En este caso para los caballeros que deben atender a las exigencias de la etiqueta del evento se les presenta un conflicto. ¿Qué atuendo es apropiado para una recepción al mediodía o una boda? Cuando el evento es oficial un simple traje no basta.

Mientras que en la recepciones vemos cada vez más el traje negro y en bodas una chaqueta más larga decorada con un chaleco, en el código de vestimenta se contempla sólo una posibilidad: el chaqué. Conocido como el „frac de día“ es el traje más festivo que existe para el día. Lamentablemente esta prenda sufre el mismo destino que el frac y cada vez hay menos ocasiones para llevarla. Sin embargo en la sociedad americana e inglesa es el chaqué el traje por excelencia para la boda (para el novio y los invitados).

En las tradicionales carreras de caballos de la ciudad británica de Ascot el chaqué se sigue llevando incluso con sombrero de copa gris. Este atuendo apenas ha cambiado desde que Beau Brummel lo pusiera de moda en el siglo XIX. El clásico plastrón obtuvo el nombre de la ciudad por su éxito en los atuendos de los caballeros aunque hoy en día se ve más la corbata.

La chaqueta de chaqué se parece a la del frac. Sin embargo no tiene un corte entallado en la parte delantera sino que va diagonalmente hacia atrás. A diferencia del frac, el chaqué se puede abrochar. Existe discusiones acerca de abrocharlo o no. Respecto a los colores se recomienda el clásico negro o el antracita. El gris claro es posible para una boda pero queda reservado para el novio. Él es el único que puede llevar plastrón mientras que los invitados pueden llevar una corbata plateada.

Los pantalones no tienen el mismo color que la chaqueta sino que son de color gris con rayas finas. Se combinarán con un chaleco gris. Éste no tiene cuello y tiene un corte clásico como el traje. Quien quiera modernizar esta prenda extremadamente tradicional puede llevar el chaleco en tonos pastel.

La camisa apropiada es en blanco o, lo que quedaría muy bien con un chaleco en blanco viejo, un tono crudo. Nunca lleva un cuello abotonado sino un cuello clásico. El puño de la camisa es doble y siempre aparecen los gemelos. El elegante atuendo se hace aún más distinguido con un pañuelo de bolsillo blanco perfectamente planchado y doblado. Lo que ya casi no se ve en un traje es algo obligatorio en el chaqué: una pequeña flor en el reverso. Un clavel blanco es la flor perfecta. Si ha elegido un chaleco de otro color, la flor debe ir a juego con éste así como con el pañuelo de bolsillo.

Un pariente del chaqué es el traje stresemann. Este no es tan formal y se llamó por el ministro de exteriores alemán Gustav Stresemann. El protocolo indicaba que se debía llevar chaqué en las reuniones parlamentarias pero para la vida diaria era muy festivo, así que buscó un compromiso para no tener que ir cambiándose cada vez que tenía reunión.

Este compromiso fue cambiar la chaqueta del chaqué por una negra de corte recto. Era más larga que una chaqueta de traje por lo que daba la impresión de ser festiva y se podía combinar con el chaleco y los pantalones a rayas. De ahí que también se llamaran pantalones stresemann. Este traje stresemann fue el traje oficial para las ocasiones de visitas importantes aunque debido a que en las visitas oficiales ya existía un código de vestimenta, este traje no siempre se podía usar y ya casi no se ve. Si alguien quiere ir bien vestido ¿por qué vestir un stresemann cuando puede ir con chaqué?

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