Historia de la corbata

Dependiendo de cómo se interprete la palabra corbata, resulta una historia de precursores más o menos larga de estos accesorios. Si uno quiere ver la corbata como derivación de las bufandas y prendas de cuello, entonces sin duda ha ido acompañando al hombre desde los albores del hilar y tejer – ya en aquel entonces había prendas alargadas que la gente se ponía en el cuello para protegerse del frío.

Pero para nuestro estudio de la corbata moderna no hará falta volver tanto en el tiempo. Es interesante que la palabra corbata se derive de los pañuelos de cuello que eran muy comunes en los antiguos regimientos croatas, pero tomando en cuenta que aquella prenda no tenía mucho que ver con la corbata actual, carece de significado práctico.

Los precursores reales se encuentran más bien a finales del siglo XIX, cuando las diferentes variaciones de pañuelo y lazo empezaron poco a poco a convergir en una sola forma parecida a la corbata que conocemos hoy. Otro paso importante ha sido la invención delNudo Four-in-hand con su silueta característica delgada. (para saber como funciona el nudo pulse >> aquí).

Mientras a finales del siglo XIX había muchas maneras diferentes para decorar el cuello varonil, comenzó a predominar la corbata como la conocemos hoy a principios del siglo XX. Sólo el lazo y el plastrón han podido defender exitosamente su lugar en el mundo de la moda.

A partir de 1924 se impuso el método, hasta la fecha practicado, de cortar la tela en ángulo recto con respecto a la dirección del tejido, en lugar de cortarla paralelamente . Había sido idea del norteamericano Jesse Langsdorf y la mandó a patentar bajo el término de „Resilio“. Desde aquel entonces casi no ha habido cambios en la confección de corbatas. Los productos sólo se distinguen en cuanto a los materiales y el relleno empleados, la proporción de tela superficial y la cantidad de trabajo hecho a mano.

En los años sesenta y setenta la corbata fue considerada como un símbolo de la clase dominante e indicador de una ideología burguesa por lo cual predominaba una actitud de rechazo ante ella. En los años ochenta las cosas se calmaron un poco y se impuso una perspectiva más neutral. Los que hoy en día utilizan la corbata lo hacen de forma arbitraria y sin alineación con ninguna ideología. De la misma manera los amantes de la corbata ya no tienen que justificar su predilección, no porque el principio del siglo XXI sea una época más tolerante, sino simplemente porque la corbata ha perdido sus efectos extremos.

La desparición de la obligación a llevar corbata, que ha tenido lugar en muchos sectores laborales, no ha causado para nada la desaparición de este accesorio. Al contrario, los fabricantes registran actualmente la demanda más fuerte desde los años cincuenta.